miércoles, 6 de mayo de 2026
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Turismo

Mirador de Catarina, imán de atracción turística

sandinista Redacción Visión Sandinista
calendar_today 1 de mayo, 2026
schedule 8 min de lectura
Mirador de Catarina, imán de atracción turística
  • Tiene un andén de 400 metros de longitud donde unos 80 emprendedores,
  • con sus pequeños kioscos, potencian el turismo espontáneo

Miguel Flores

Lo que hoy se conoce como el Mirador de Catarina, antes era un potrero, donde se instaló un tanque de agua. Corría el año de 1962, cuando los pobladores–movidos por la necesidad de abastecerse de agua- comenzaron a visitar el lugar con más frecuencia. Poco a poco el sitio fue obteniendo protagonismo por la espectacular vista del Mombacho, Laguna de Apoyo, la ciudad de Granada y la gran extensión de agua del Lago Cocibolca.

Entre las décadas de los años 70 y 80, la gente comenzó a vender enchiladas, jocotes con sal y frutas, porque en el sitio los lugareños jugaban partidos de fútbol, exactamente donde hoy está el parqueo del Mirador. En 1996 se abrió como un pequeño centro turístico más organizado, y en 2004 se hicieron las primeras mejoras y se instalaron pequeños negocios.

Con los años ha ido creciendo y ampliando, gracias a las inversiones del gobierno sandinista. En el 2021, la Alcaldía de Catarina obtuvo un préstamo de 30 millones de córdobas, y se hicieron remodelaciones a los restaurantes y un mercadito de artesanías.

Pero ¿cómo se hizo tan famoso Catarina y su Mirador que hoy es un referente para nacionales y extranjeros? El pueblo se ha caracterizado por desarrollar actividades de jardinería a través de sus viveros, que nacieron de las mujeres que iban de Catarina a vender plantas a Managua en canastos. De ahí nace el interés de los foráneos que empezaron a llegar a Catarina por la fama de sus plantas ornamentales y gran variedad de vegetación que las mismas vendedoras, de boca en boca, pregonaron que todo el pueblo es un jardín.

Así también lo considera el alcalde de Catarina, Eddie Gallegos, quien agrega que por eso el pueblo gira en torno al turismo, porque los visitantes pasan por el Mirador comprando plantas, atoles, artesanías, comiendo en comedores populares. “El Mirador es un lugar de turismo popular”, considera el edil.

Efectivamente, allí se cuenta con el servicio de transporte de 60 mototaxis, un pequeño mercado de artesanías con 20 tramos, existe una articulación con las inversiones privadas como el canopy, alquiler de 24 caballos para hacer actividad equina, el sendero Los Mangos para desestresar las piernas, y mucho más.

“Pobladores de zonas cercanas vienen al Mirador a vender y ganarse la vida, vendiendo cajetas, frutas, quesillos y puestos de elotes. Producto del turismo en Catarina, se calculan unos 400 empleos de los negocios espontáneos por la creatividad de las personas”, expresa Gallegos.

Más infraestructura mejora el turismo

Las inversiones en infraestructura para atraer más turistas al municipio, son evidentes. En 2023, el gobierno sandinista hizo una inversión de 120 millones de córdobas para agua potable y saneamiento de Catarina, con el propósito de eliminar charcos en las calles, y la ampliación de la carretera de Masaya-Catarina, lo que hace que el turista viaje en menos tiempo, detalla.

En los últimos años se ha ampliado el Mirador, su longitud sobre las laderas de la Laguna de Apoyo cuenta con un andén de 400 metros, donde se ubican casetas para picnic, que llega hasta el sendero Los Mangos, en el que se hace senderismo a lo largo de 860 metros de pura vegetación y en la que se aprecian monos congos.

Alrededor de todo el parqueo está el mercadito de artesanía, que florece porque el pueblo lo ha creado a propuesta de la gente. Ahora se brinda el alquiler de caballos, en dependencia de la distancia que el visitante desee recorrer el precio es variable: un viaje corto cuesta 100 córdobas y el que desee cabalgar más distancia, el costo sube a 200 córdobas.

El cálculo que hace el edil Gallegos a lo largo del Mirador, especialmente en el andén, es que existen unos 80 kioscos. Se han instalado pequeños puestos de pupusas, frutas, batidos, entre otros productos. “La propuesta turística la hace el pueblo con su creatividad y emprendimiento, de ahí surge el turismo espontáneo”, destacó.

Antes de las ampliaciones del Mirador en el 2020, lo visitaban anualmente unas 500 mil personas; ahora lo visitan 800 mil turistas entre nacionales y extranjeros, también porque parte de las mejoras consistió en la reconstrucción de cuatro restaurantes, se edificó un parque infantil y se mejoró la zona de grada.

En el Mirador de Catarina, hoy en día, se pueden realizar caminatas o senderismo, comprar artesanía y plantas de todo tipo, hacer recorridos a caballo, disfrutar de música en vivo que ofrecen los tríos y marimberos de Masaya principalmente, degustar platillos de la gastronomía nacional que ofertan los restaurantes del lugar o llevar sus propios alimentos en las casetas que sirven de zona de picnic, y para los más aventureros tienen la oportunidad de lanzarse sobre cables colgantes del canopy que dan la sensación de sobrevolar la Laguna de Apoyo.

Nuevos accesos y nuevo estadio de fútbol

Construcción del estadio de fútbol de Catarina.

Pero los proyectos para hacerlo más atractivo, continúan. En la parte norte del municipio se hará una ruta alterna adoquinada que conectará con la comarca de Pacaya, para aliviar el tráfico vehicular, especialmente los fines de semana, cuando unos 10 mil visitantes llegan a disfrutar de la naturaleza y el clima fresco del lugar

La otra salida es al sur, conectando desde el Mirador hacia San Juan de Oriente, lo que aliviará el tráfico de salida de los visitantes que, actualmente, por lo pequeño del parqueo vehicular y las calles angostas ocasiona retrasos.

Eddie Gallegos, alcalde de Catarina.

De ahí que el reto más grande que tiene la Alcaldía es ampliar el parqueo del Mirador. Por el momento cuentan con dos parqueos con capacidad de 80 vehículos cada uno, y requieren otro con la misma capacidad, porque “los visitantes que llegan y ven que no hay espacio para parquear», señala el Alcalde.

El próximo año se concluirá la construcción del nuevo estadio departamental de fútbol en la zona norte del municipio, muy cerca del Mirador, y tendrá capacidad de albergar a más de 1,800 aficionados. La Alcaldía apuesta a que va a potenciar aún más el turismo del municipio.

En los próximos tres años, invertirán en la señalización de la zona pública costera de la Laguna de Apoyo, y la construcción de cabañas y kioscos para el descanso y disfrute del pueblo.

Jóvenes emprendedores turísticos los administran

Canopy y sendero para turismo de aventura

Canopy y sendero para turismo de aventura

El sendero Los Mangos es un camino de 860 metros de distancia, y ha acogido a las nacionales y extranjeros desde que empezó a funcionar hace 10 años, administrado por 10 jóvenes emprendedores, quienes atienden unos 700 visitantes por mes. Ellos han contado con el apoyo municipal y de instituciones de gobierno con la energía, el agua, capacitaciones sobre medio ambiente y atención al cliente.

Por ingresar al sendero, el nicaragüense paga un precio simbólico de 20 córdobas y el extranjero 70 córdobas o 2 dólares. A unos metros de la entrada empieza la aventura, iniciando la caminata sobre un puente colgante de más de 10 metros de longitud.

Carlos Ramos, trabaja en el sendero y contó a Visión Sandinista que piensan hacer nuevo el puente colgante. En la actualidad, los postes que lo sostienen son de madera, y se proponen construirlo de concreto y alargarlo para atraer más a los visitantes aventureros.

Miguel Castellón, guía turístico del Canopy.

Por su parte, Miguel Castellón, guía turístico del Canopy Guardabarranco que funciona desde hace cuatro años, dijo que reciben mensualmente a unas 300 personas adictas a la adrenalina y a curiosos por experimentar una aventura extrema: colgarse de unos cabes y simular un vuelo sobre la laguna.

El costo de la aventura es de 440 córdobas para nacionales y 660 córdobas a extranjeros. El recorrido es de tres líneas en total, la primera tiene 400 metros, después se hace una caminata sobre un sendero de 60 metros (la única parte donde se camina); la segunda línea -la más pequeña- tiene 270 metros; y la última -la más larga, a nivel nacional- cuenta con 650 metros de longitud.

Unas 16 personas trabajan en función de resguardar la seguridad de las personas que se atreven a lanzarse al vacío. “Se tiene en mente y se está considerando hacer el canopy en las noches, invertir en luminarias y hacer emocionante la sensación de volar de noche”, finalizó Castellón.

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