En Chicago, Estados Unidos, más de 200 mil trabajadores de fábricas iniciaron una huelga en demanda del establecimiento de una jornada laboral de 8 horas de trabajo, frente a las medidas capitalistas que imponías hasta 16 horas laborales en una desmedida explotación de la fuerza de trabajo humana. La protesta se extendió durante dos días, finalizando con una brutal represión de la policía con un saldo de seis obreros muertos, decenas de heridos y algunos desaparecidos.
Otros seis dirigentes obreros, posteriormente fueron capturados y ejecutados en noviembre de 1887. Fue hasta el 1 de mayo de 1889, en la II Internacional Socialista, que se estableció como Día Internacional de los Trabajadores, que a lo largo de la historia ha cobrado muertos, prisioneros y desaparecidos en diversos países que reclaman reivindicaciones laborales y salariales.