- Brittany Michelle González Flores
- En el folclore aprendió disciplina y respeto
- En el canto ha encontrado felicidad, amor y servicio
- Con sus ganancias en el canto ayudó a su mamá a graduarse de profesora
- De las tarimas de barrio pasó a las tablas del Teatro Nacional Rubén Darío
MSc. David Gutiérrez López
De niña, sin nervios, motivada por su mamá, se subía a las tarimas a participar en las jornadas de entretenimiento que emisoras y canales de televisión organizaban en los barrios de Managua y de todo el país, para fomentar el arte, con el propósito de descubrir y proyectar nuevos talentos. Dejando atrás la pena cantaba y bailaba entre los aplausos de sus vecinos del barrio Acahualinca, donde nació y creció.
Brittany Michell González Flores recuerda que el canto no le gustaba mucho. Su progenitora, aficionada al canto coral, la llevaba a los ensayos a una iglesia católica y quizás esa presión la condujo a despertar la rebeldía natural de rechazar aquella imposición, la que irónicamente años después se le convertiría no solo en una pasión, sino también en un oficio donde está muy bien atrincherada aportando con ello a promover el arte, el amor y la paz. Además de ser un medio de ingreso económico.
A los cinco años de edad inició su carrera artística bailando folclore con el famoso grupo nacional Macehualt, dirigida originalmente por su fundador el maestro Alejandro Cuadra y continuado por el maestro René Jaime Orozco, a quien Brittany agradece haberle inculcado los valores de disciplina, respeto, y a marcar el ritmo y los pasos del baile nacional.
Nuestra entrevistada de 23 años, dotada de fácil fluidez verbal, transmite sus ideas de manera natural al hablar sobre su infancia y adolescencia, revelando que no todo fue color de rosa. “No crecí en un ambiente familiar estable, ni emocional ni económico”. Sus padres eran unos adolescentes cuando la concibieron y califica su llegada al mundo como que si dos niños criaban a un bebé.
Otro factor que resultó traumático para ella fue que, al ser la primogénita, le correspondió asumir tareas de cuido y protección a sus tres hermanitos menores, todos varones. Sumado a un comportamiento poco amoroso de su padre, quien en esos años era muy rígido y le afloraban los celos hacia su mamá, impidiéndoles sostener amistades dentro y fuera del barrio, imposición que abarcaba a los hijos.
Ayudando a su mamá a profesionalizarse
Conviviendo en esa situación, confiesa que sus padres no interfirieron en lo que luego sería su profesión: el canto. En una ocasión, en un concurso de canto ganó una “gran refrigeradora” y otros electrodomésticos, los que se tuvieron que vender para costear el gasto de comida, de uniformes y útiles escolares de ella y sus tres hermanos, porque el dinero que aportaba el papá realizando trabajos de cargador en el mercado no alcanzaba. Afirma que por la fortaleza de su padre le apodan “la mula”.
Años después, cuando comenzó a cantar formalmente con algunas agrupaciones, en jornadas que iniciaban a las siete de la noche hasta las dos de la mañana, de viernes a domingo, en un bar ubicado en el Puerto Salvador Allende, de lo ganado logró colaborarle a su progenitora a fin de alcanzar el sueño de estudiar magisterio. Actualmente la mamá es profesora en un colegio privado y también en un público.
En esa época la agrupación le pagaba dos mil córdobas semanales, por los tres días de trabajo cantando en el bar, los que utilizaba para ayudar a que su mamá se profesionalizara como maestra, logro que en sus años juveniles no pudo realizar debido a que el novio la convenció de salir de su casa, de donde la cuidaban, para huir a formar un nido de amor sin contar con ninguna ocupación, experiencia laboral y sin nada material.

Confiesa que también sufrió de burlas escolares (“bullying”) de parte de sus compañeros porque era de amplia frente y extremadamente “flaquita y negrita”, convirtiéndose en objeto de reiteradas agresiones psicológicas, verbales y en algunas ocasiones aquel acoso escolar podía pasar a la agresión física que requería de la intervención de los profesores.
Cuando Brittany cumplió los 19 años, hace cuatro años, tomó la firme decisión de salir de su casa y alcanzar la independencia del dominio de sus padres, lo que también significaba asumir la autosuficiencia económica y tener la seguridad de poder vivir sola y tomar sus propias decisiones. Su salida estuvo acompañada de su primer y único novio, con quien formó pareja aprendiendo a sortear las dificultades que se presentan en la vida.
Nos refiere que esa relación junto a su pareja tuvo sus altos y bajos. El bajo fue cuando durante un año se separó de él, pero luego -después de recapacitar con la mente fría y el corazón palpitante- se entendieron y volvieron a restablecerse hasta llegar a concretar planes para una pronta boda. La parte positiva ocurrió en su hogar, su salida generó un cambio y reflexión en su padre, lo que ha mejorado el ambiente y el trato entre ambos.
Cantó en el GASTON
En el año 2008 participó en la competencia anual de promoción y descubrimiento de nuevos talentos, conocida como Gastón, en memoria al músico y compositor Rafael Gastón Pérez, autor de las reconocidas canciones Sinceridad y Cuando Calienta el Sol en Masachapa, esta última interpretada por los Hermanos Rigual, la que se internacionalizó solamente con el título de Cuando calienta el sol, entre otras muchas.
En esa participación la joven cantante quedó dentro de los finalistas. En el 2021, en este mismo concurso, Brittany alcanzó el tercer lugar donde se proyectó y le valió para ser contactada por el Movimiento Cultural Leonel Rugama, de la Juventud Sandinista 19 de julio.
Con su integración al movimiento cultural juvenil se abrieron las puertas del templo de la cultura de Nicaragua: el Teatro Nacional Rubén Darío, donde cantó acompañada por la prestigiosa Camerata Bach durante la presentación del Festival del Bolero y de las Artes, dedicado al cantante y compositor dominicano Juan Luis Guerra, en esa ocasión.

También le sirvió para que algunos grupos musicales le contrataran como vocalista, para presentaciones en lugares públicos o en eventos privados que requerían de música en vivo. La joven cantante adora las baladas, de esas románticas que se bailaban con los cuerpos pegaditos y sin salirse de un ladrillo, pero también se acomoda a la exigencia del público, tanto así que en algunas ocasiones ha cantado hasta reguetón. “En Nicaragua hay talento musical”, afirma nuestro personaje.
Una característica de esta joven y talentosa cantante es su positivismo, lo que se propone lo consigue a toda costa. Afirma que cada vez que sube a un escenario los nervios le atacan, pero ya arriba, cuando hace contacto visual con el público y logra enlazarse, da rienda suelta a su voz con la seguridad de brindar lo mejor de ella para que la presentación sea exitosa y del total agrado de los presentes, sin importar que algunos no aplaudan, porque “la mejor recompensa para un artista son los aplausos”, asegura.
La música mueve sentimientos y genera alegría, pero también lamentos y tristezas. Recuerda un doloroso momento durante el funeral de su abuelo materno Medardo Flores, ex lanzador del equipo de beisbol Los Dantos, a quien en su despedida le cantó Amor Eterno, con un nudo en la garganta y las lágrimas rodando sobre sus mejillas.
Cantará en homenaje a la reina del Tex-Mex
Nos adelanta que se prepara a participar en un gran homenaje a Selena Quintanilla en el Teatro Nacional Rubén Darío, donde se podrán escuchar las canciones icónicas, como Amor prohibido y Bidi Bidi Bom Bom, un tema que al escucharlo la gente se levanta a bailar desde sus asientos. El evento se programa para el próximo mes de mayo dedicado a la reina del Tex-Mex, fallecida por heridas de bala el 31 de marzo de 1995 en Corpus Christi, Texas, Estados Unidos de Norteamérica.
Nos confiesa Brittany que su aspiración, además de vivir en paz y felicidad, es salir al mundo y representar con su sonora voz a Nicaragua en cualquier tierra donde le corresponda presentarse, llevando siempre el mensaje de amor, paz y solidaridad de la tierra de lagos y volcanes que cuenta con jóvenes talentosos en el arte y la cultura.
El personaje

Brittany Michelle González Flores, nació en Managua el 27 de diciembre del 2002, es la mayor de tres hermanos. Hija del matrimonio de Inti González y Gretel Flores.
Durante los últimos tres años ha sido vocalista de la banda del Ejército de Nicaragua (EN), donde tocan todos los géneros musicales. Igualmente, ha participado con los Grupos Macolla y los Hermanos Cortez de León, y ha sido invitada especial de las agrupaciones Liberarte y SKPA2.
Desde el Movimiento Cultural Leonel Rugama, dirige la agrupación musical Nueva Milpa.
En el aniversario 46 del triunfo de la Revolución Popular Sandinista (RPS) participó con la canción Siempre Sandinistas, de la agrupación musical 1979.
Además de cantar cuenta con algunas composiciones de su autoría, cuyos planes son grabarlas y darlas a conocer esperando la aprobación del público. Entre sus producciones cuenta con un son nica titulado Indio de corazón.
Actualmente estudia Derecho en la Universidad Casimiro Sotelo, con la visión de alcanzar una especialidad.
Sabe cocinar, pero no es de su agrado. Su platillo preferido es el baho, pero disfruta también de un buen Indio Viejo y de la sopa de res. En bebidas no es muy exigente, le basta saborear una buena taza de café.