- Viviendas y transformación social: el cambio impulsado por el sandinismo
- Más de 151 mil viviendas construidas en 19 años de Buen Gobierno y cifra sigue en aumento
Miguel Flores
A lo largo de 16 años de neoliberalismo, nunca existió una política de inversión para el desarrollo de la construcción de viviendas, ningún tipo de política que incentivara al sector, mucho menos un marco legal que fomentara e impulsara ofertas de viviendas en beneficio de las familias nicaragüenses.
El desinterés neoliberal en el tema de vivienda, provocó la proliferación de asentamientos humanos impactando en el déficit habitacional del país que, según la Alcaldía de Managua, rondaba las 900 mil viviendas a nivel nacional. Es decir, antes del 2007, pensar tener una vivienda propia digna era casi un sueño inalcanzable para la mayoría de los nicaragüenses.
El panorama era desalentador para buena parte de la población, dentro del que había un considerable porcentaje viviendo hacinados en casas de cartón, de zinc, de plástico, a la orilla de los cauces; incluso, en calles y avenidas, como los campesinos afectados por el pesticida Nemagón -que las empresas transnacionales norteamericanas aplicaron indiscriminadamente en la década de los 70 en fincas bananeras de Chinandega- que estuvieron años acampados frente a la Asamblea Nacional.
Eran los tiempos negros del neoliberalismo, cuando las familias nicaragüenses no tenían ninguna opción de acceder a una vivienda como una oferta, ni tampoco aplicar a un beneficio social como un incentivo, y menos un subsidio que les permitiera acceder a una casa digna, con todos los servicios públicos garantizados.

Ese fue el escenario que encontró el gobierno sandinista hace 19 años, cuya respuesta fue casi de inmediato -para cambiar radicalmente la situación- con la disposición de crear un marco legal a través de la Ley 677, Ley Especial para el Fomento de la Construcción de Vivienda y el Acceso a la Vivienda de Interés Social.
Ese fue el escenario que encontró el gobierno sandinista hace 19 años, cuya respuesta fue casi de inmediato -para cambiar radicalmente la situación- con la disposición de crear un marco legal a través de la Ley 677, Ley Especial para el Fomento de la Construcción de Vivienda y el Acceso a la Vivienda de Interés Social.
Según la codirectora del Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur), Gabriela Palacios, esta ley establece políticas para incentivar al sector, atraer inversión y crear ofertas, pero principalmente otorgar diferentes tipos de subsidios e incentivos a las familias y que éstas puedan acceder a una vivienda digna.
Palacios explicó que el gobierno, encabezado por los Copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo, otorga un bono que se aplica a la prima de la casa, subsidio a la tasa de interés, así como una certificación de vivienda de interés social que, por efecto de ley, se exonera del Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA) a los materiales de construcción de la vivienda, haciéndola más accesible a las familias.
En 19 años de gobierno sandinista se han construido 151 mil 395 viviendas en todo el país, beneficiando a igual número de protagonistas a nivel nacional. Si se toma en cuenta que cada núcleo familiar tiene un promedio de cinco integrantes, más 750 mil personas se han beneficiado con su casa digna.
Cada año se construye un promedio de 8 mil viviendas
Antes del 2007 se construía un promedio anual de 2 mil viviendas, mientras que el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN) construye un promedio de 8 mil viviendas por año.
“Desarrollamos proyectos en todo el país. De hecho, el año pasado impactamos en 119 municipios y por eso logramos construir y mejorar 7 mil 376 viviendas”, precisó la Codirectora del Invur.
El gobierno sandinista ha desarrollado muchos programas y proyectos de viviendas dignas con las que se han beneficiado miles de familias.

Para este año 2026, se tiene previsto impulsar la construcción y el mejoramiento de 6,744 viviendas, de las cuales la institución hará 720 nuevas que corresponden a la fase dos del Programa “Nuevas Victorias” en cooperación con la República Popular China, que inició el pasado 9 de febrero.
Además, se estarán construyendo 147 viviendas de interés social en Estelí, 75 en Chinandega y 85 en Nagarote. Igualmente, iniciarán un proyecto de urbanización integral de 282 nuevas viviendas en el casco urbano de Granada. “Son proyectos propios que está desarrollando directamente el Invur”, aseguró la alta funcionaria.
En resumen, la meta que persiguen este año es impactar directamente a 33 mil 720 personas y generar 31,738 empleos, con una inversión de 174.9 millones de dólares. Las viviendas restantes (de las 6,744), previstas este año, se construirán a través de urbanizaciones privadas.
“Con las alcaldías tenemos el compromiso de ejecutar, entre mejoramiento y construcción de nuevas viviendas, más de 2,051, de las cuales el Invur otorgará subsidios a aproximadamente mil, subsidios que oscilan entre 3,500 y 2,000 dólares”, especificó, para agregar que en conjunto edificarán 1,200 casas nuevas y 851 serán mejoradas, financiadas con recursos del tesoro. “El Invur dispone de los subsidios y establece una cuota por municipalidad en función de la demanda”, explicó.
¿Cómo funciona esa coordinación entre el Instituto y las alcaldías? Las municipales remiten su propia demanda con la formulación de los proyectos habitacionales, el Invur los revisa, cuantifica y determina que el costo de la vivienda está de acuerdo con el diseño y la construcción del proyecto, y se va asignando de acuerdo a las necesidades de cada municipio.
El ente rector de la política habitacional del Estado dispone de subsidios para el mejoramiento de viviendas a familias que ya cuentan con una, y aplican protagonistas que nunca han recibido subsidio del gobierno. Generalmente estas mejoras se hacen a techos, ampliaciones, cambios de pisos, entre otros.
El Invur otorga un subsidio y la alcaldía establece una contrapartida; se hace a solicitud del protagonista. Es decir, los protagonistas acuden solicitando viviendas nueva o mejoras y, en función de esa demanda, las alcaldías formulan proyectos y se otorga el subsidio a la municipalidad. Para mejorar una vivienda el subsidio es de 1,500 dólares, más una contrapartida que define la alcaldía de acuerdo a su presupuesto. Y si es una casa nueva, se procede de la misma manera.
Cooperación de respeto y hermandad
“El principal cooperante con nuestro gobierno en estos momentos es China. Cooperación de respeto, de hermandad, únicamente ha sido la República Popular China, que actualmente ha establecido que podamos desarrollar de manera conjunta un programa de viviendas denominado Urbanización “Nuevas Victorias”, subrayó Palacios.

Este programa contempla la construcción de 12 mil 34 viviendas en 84 municipios del país. Y tiene el objetivo de desarrollar urbanizaciones integrales, donde las familias cuenten con todo el equipamiento urbano: calles asfaltadas, cunetas, andenes, alumbrado público, abastecimiento de agua potable, red de aguas negras, áreas recreativas y tengan todo el confort necesario.
El gobierno sandinista ha desarrollado la primera etapa de 1,640 viviendas, cuya primera fase corresponde a 920, ya finalizada en términos constructivos, de las cuales se han entregado 720 a igual número de familias protagonistas. Entre marzo y abril se entregarán las 200 casas restantes. El pasado 9 de febrero inició la fase 2 del proyecto que corresponde a otras 720 viviendas, y está previsto finalizarlas en agosto de 2027.
La titular del Invur refirió que desde el 2023 ejecutan un componente de extrema pobreza que beneficia a familias en esa condición, con casas dignas totalmente subsidiadas. En total, solo en este componente, son 9 mil 44 viviendas para igual número de familias, alcanzando el 95% de obras finalizadas hasta la fecha, a través de un financiamiento del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
“Casas ya finalizadas del componente extrema pobreza son 8,720, y están en ejecución 240 viviendas, con una inversión de 77 millones de dólares. Cada vivienda cuesta alrededor de 9 mil dólares, de los cuales 8,500 pone el Invur y 500 la alcaldía, se ha impactado en 95 municipios y ha beneficiado a más de 45 mil personas a nivel nacional”, afirmó Palacios.
En caso que un ciudadano desee aplicar a una vivienda del Programa Nuevas Victorias, los requisitos establecidos son: presentar negativa de bienes que demuestre que no posee ninguna vivienda, contar con ingresos de uno a diez salarios mínimos (salario mínimo oscila los C$8,900), ser nicaragüense mayor de 21 años de edad y residir en el país, comprobantes de ingresos según sector laboral, no haber sido beneficiado anteriormente con un subsidio habitacional, cédula de identidad del postulante y documentos de identidad de su núcleo familiar.
En urbanización Nuevas Victorias la cuota mensual es de 100 dólares, con plazo de hasta 25 años, con tasa fija del 7.25%. Los protagonistas bien pueden hacer abonos extraordinarios sin penalización. “La bondad del programa es que son viviendas altamente subsidiadas gracias a la cooperación y el apoyo respetuoso de la República Popular de China, porque el costo de la vivienda anda alrededor de los 30 mil dólares, y al ser subsidiadas, las familias protagonistas únicamente acceden a un crédito de 11,600 dólares”, apuntó.
Más de 100 mil capitalinos beneficiados con proyectos de ALMA
Ahora bien, ¿qué encontró el gobierno sandinista en la capital? Desde el inicio, los Copresidentes Daniel y Rosario orientaron a las autoridades de la Alcaldía de Managua hacer un recorrido en los barrios, casa a casa, para conocer la realidad de la ciudad.

La alcaldesa de Managua, Reyna Rueda, recordó que encontraron más de 30 mil familias viviendo en 100 puntos críticos, hacinadas y sin oportunidades de tener una vida digna. Solo a orillas del lago de Managua había 33 puntos críticos, donde estaban asentadas cien familias en riesgo. Fue cuando los Copresidentes orientaron trasladar a lugares seguros a los que vivían en todos los puntos críticos.
De manera que las familias fueron reubicadas en albergues y posteriormente en sitios permanentes en urbanizaciones o ciudadelas. “Primeramente en carretera norte por el aeropuerto, el distrito 6 y el distrito 2, construimos 18 mil viviendas dignas y solidarias, creando urbanizaciones como Villa Guadalupe, Ciudad Belén, y después surgieron el programa Bismarck Martínez (Villa Jerusalén), Flor de Pino y Caminos del Río”, resaltó la edil.
En total son 11 urbanizaciones las que ha construido la Alcaldía, además de la entrega de 2,300 lotes de terreno en Villa Esperanza, ubicada en el costado Este del Aeropuerto Augusto C. Sandino. “Esa sensibilidad que caracteriza a nuestro buen gobierno y la voluntad política de los Copresidentes Daniel y Rosario es que más de 100 mil hermanos y hermanas gozan de un techo digno, viviendo seguros, mental y físicamente”, destacó la alcaldesa.

La alcaldía promedia la construcción de unas 1,200 viviendas anuales en las diferentes urbanizaciones. En la actualidad contabilizan 18 mil viviendas construidas en los diferentes proyectos urbanísticos como Caminos del Río, Villa Jerusalén y demás urbanizaciones.
En Villa Jerusalén ya han entregado más de 2,300 viviendas, en Caminos del Río casi 2,000 y en Flor de Pino otras 1,800 para igual cantidad de familias. “En el caso de Flor de Pino, este año vamos con la tercera etapa y entregaremos más de 200, Villa Jerusalén está en la cuarta etapa y estaremos entregando 743 viviendas, y Caminos del Río otras 100”, añadió.
Villa Jerusalén es la urbanización más grande y completa hasta el momento que ha construido la comuna de Managua, pues cuenta con un instituto, Oficina de Atención Ciudadana municipal, estación de la Policía Nacional y Estación de Bomberos.
Para Ruedas, “nosotros somos un referente a nivel centroamericano y regional. Prácticamente, proyectos de vivienda eran inexistentes a nivel latinoamericano. Y eso solo se logra con una voluntad política, lo que se ha hecho a través de la Asamblea Nacional para que la familia tenga acceso y más oportunidades”. La Alcaldesa finalizó asegurando que reciben permanentemente más de 100 solicitudes de viviendas diarias.
Protagonistas con tranquilidad, paz y felicidad
Los días de alquilar y vivir posando donde su mamá, terminaron para Yaritza Araúz, de 41 años, pues recién acaba de recibir su casa en la Urbanización Nuevas Victorias.

“Mi esposo y yo vivíamos alquilando. En la época de los liberales era muy difícil alquilar un cuarto, y más aún una casa, en esos tiempos solamente el que ganaba bien podía alquilar una casa con cuartos y divisiones. Lo más que nos alcanzaba a nosotros era alquilar un cuarto por 120 dólares”, recordó.
Para ella y su familia eran tiempos difíciles porque si no tenían posibilidad de alquilar una vivienda digna, menos la oportunidad de adquirir una casa nueva, cuya prima –las más baratas- oscilaba entre dos mil y tres mil dólares. “Se debía tener un gran salario”, señaló.
Sus perspectivas empezaron a cambiar con la llegada del gobierno sandinista: empezó a trabajar y tener más ingresos junto a su esposo. Hace tres años buscaron información en el Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur), y decidieron aplicar a una vivienda.
“Cuando uno alquila, se siente que tenés una bolsa de pantalón rota, cuando pagás la mensualidad echamos el dinero en saco roto, porque no se invierte en tu casa; ahora todo cambió, estás invirtiendo en tu casa, algo que heredarás a tu familia”, expresó Araúz.
Agradecidos con Dios y con el gobierno sandinista
“Es una inversión que uno tiene a largo plazo, porque se invierte en algo propio. Y esa es una de las felicidades y alegrías que muchos aquí tenemos en este proyecto. Cuando venimos a la entrega, sentimos la emoción de recibir las llaves y dijimos esta es nuestra casa, y se le agradecimos a Dios y a nuestro gobierno, es el único que se ha interesado en que las familias nicaragüenses tengan una casa propia, un título de propiedad, que vos obtengas algo propio”, exclamó.
Por su parte, Álvaro Antonio Mejía, de 51 años, y su esposa Mayra del Socorro Torres Salgado cuentan que en el barrio La Primavera, en carretera norte, vivían “arrimados” en la casa de la mamá de Mayra, compartiéndola con otras personas y sin privacidad de pareja.
“Teníamos que ajustarnos a las reglas de la suegra. Decidimos empezar a buscar casa y fue cuando vimos varios podcasts en internet, en YouTube, en los medios oficiales, la propaganda de las Nuevas Victorias, hice dos intentos en aplicar hasta que lo logramos”, dijo Mejía.

El 13 de noviembre del 2025, el matrimonio Mejía-Torres recibió las llaves de su casa y tres días después se mudaron. Lo primero que hicieron fue cambiar los apagadores, las luminarias e instalar las verjas de la casa.
Otra de las protagonistas es Claudia Mendoza, de 52 años, quien habitaba en Villa Venezuela. Ella escuchó del programa Nuevas Victorias por televisión, por lo que, en noviembre del año pasado, con su esposo asistieron a la feria del Invur. “Estoy muy contenta, pues gracias a Dios, a nuestro buen gobierno y a la República de China que tiene esa hermandad con Nicaragua, con esta casa me han dado tranquilidad, paz y felicidad”, finalizó Mendoza.